15 de noviembre de 2009

La Inmigración


De repente descubrimos la inseguridad.

No nos paramos a reflexionar sobre la educación alterada y la justicia ineficiente, buscamos responsables dentro de nuestra percepción actual inmediata, cómoda y miope, no reparamos en que la inmigración recala con otra educación y cultura y están abocados a la marginalidad por sus necesidades y por nuestra carencia de políticas adecuadas.

Nos sale el patriotismo, el yo inalterable que desemboca en antieuropeísmo, en antitodo excepto en antiombligo.

¿Que somos de la tierra, de los mares, de los bosques, del aire?

La inseguridad que percibimos se debe a muchas causas, si quisiéramos resumir podríamos decir que el principal motivo es alcanzar a toda costa el valor dinero que nos permitirá alcanzar acomodo en la vida (cubrir las necesidades básicas, alcanzar cierta libertad, manejarnos en la justicia, obtener formación, acceder al trabajo, etc.).

Todo ha sido reconvertido a valor dinero.

Por la educación alterada invariada cuando todo su entorno ha variado y por la justicia ineficiente que promete lo que no puede hacer.

Pensemos en un inmigrante que llega a Europa. Tiene carencias de necesidades básicas e intenta cubrirlas. Ofrece sus manos para trabajar, ofrece su cerebro para colaborar, su cuerpo, si es necesario, para prostituir, lo que sea en función de su necesidad por alcanzar el valor dinero y así paliar sus necesidades.

Si lo frustramos en sus intenciones, no consiguiendo trabajo, persiguiéndolo por su falta de papeles, que esperamos que haga. Pasará al estadio siguiente en base a la premura de satisfacer sus necesidades, esconderse y comer. Anulará sus valores de conciencia o hará valer los valores de su educación y mendigará y robará y atracará.

¿Qué nos sorprende?.

Si creamos políticas de inmigración, hay trabajo para los de allá y paro para los de aquí (paradoja trabajo – paro). Darles facilidades para integrar su cultura en la nuestra con formación.

Si invertimos en sus países, por interés egoísta nuestro y por humanidad, por política global para intentar minimizar el éxodo y darle sentido a su vida en sus orígenes.

Sin embargo evitamos que vengan poniéndole puertas al campo y diques al mar. Nos esforzamos en invertir en mas seguridad en nuestras fronteras, mas verjas, mas requisitos. Igual que en nuestra vivienda, pero el problema no lo solucionamos. Están ahí fuera con todo el tiempo del mundo, esperando.

El valor dinero lo invade todo, las tareas domésticas que de momento se han librado de su conversión se están tambaleando para acabar al fin a ese valor.

No podemos vivir sin dinero, si bien este comodín tiene aspectos positivos sobre todo como control y medida de otros valores, también tiene sus aspectos negativos por exceso, como acceder a otros valores sin cultura y formación del mismo (los nuevos ricos, el saber estar en este valor, al que se llega simplemente por el dinero).

Así como cualquier norma, artículo de reglamento o código. El artículo de ley es deseable que tenga adjunto el espíritu que decidió su formulación, también es deseable que el valor intrínseco de los valores que es su espíritu esté presente en los mismos, su carencia los desvirtúa y degrada perdiendo en ocasiones todo su sentido.

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