19 de noviembre de 2009

EDUCACION. La ilusión de un cambio


REFLEXIONES SOBRE LA EDUCACIÓN DESDE EL PUNTO DE VISTA HUMANISTA.

Parece obvio pensar que no hubiera otros puntos de vista que el humanista para tratar los temas educativos por nuestra condición, sin embargo los hay, aunque el humanista es el que nos da la medida más perfecta de afrontar la ardua y constante tarea de articular la educación.

La situación actual y anterior de la educación básica en nuestro estado desemboca en las situaciones actuales poniendo al aire los aciertos y los errores cometidos por el diseño amalgamado de diferentes planes y programaciones, su puesta en marcha y grado de cumplimiento de los mismos.

La educación básica actual está basada en la educación "para el bolsillo", no en la "educación para la vida" y la vida es muy compleja y llena de áreas y matices fundamentales de los que no recibimos ninguna ayuda en la formación actual y que es determinante para el éxito y realización como seres humanos. La problemática que genera la vida individual y social se resuelve en la mayoría de los casos con asistencia externa y especializada de corrección. Evitar con la educación para la vida estas situaciones supone aliviar el funcionamiento de las asistencias médicas y jurídicas y sus correspondencias económicas, laborales, sociales y medioambientales.

La política de educación básica es una acción de plazo generacional, la dificultad de acertar está en sus contenidos, el plazo y en su extensión.

Cuando se elabora el proyecto se arranca de unos parámetros y situaciones que pueden quedar desfasados a la finalización del mismo.

La puesta en marcha debe compatibilizar la existencia y armonía de dos planes de estudio para evitar el trauma del relevo del plan.

El desfase en su funcionamiento comienza a producirse a partir del inicio del mismo y el riesgo de desvirtuar sus objetivos está en la falta de previsión de la detección y capacidad de corrección.

El largo plazo supone no obtener resultados inmediatos (Que nadie espere rentabilizar reconocimientos de éxito por su labor, en vida).

En sociedades de mucha necesidad los criterios de prioridad desplazan de esos primeros puestos a la educación en favor de la economía y sanidad, la cuestión está en determinar el momento de actuar en educación cuando la situación es otra y redefinir los programas educativos con la máxima prioridad para poner en marcha un nuevo plan educativo actualizado sin perder la referencia del todo (educación para la vida).

Basándonos en una sociedad democrática, participativa, solidaria, laica y tolerante. ¿Que falta en el sistema educativo?

Volver la vista a los problemas actuales que tenemos en la convivencia individual y colectiva, nos ayudará a descubrir los temas y sus prioridades que pueden desembocar en currículos específicos y dedicados

Educar para el sexo en la higiene y las relaciones personales. Higiene física y mental.

Educar para la salud. Bienestar.

Educar para las relaciones personales y de convivencia en grupo. Tolerancia.

Educar para la democracia en sus bases y funcionamiento. Participación.

Educar en la ética y los valores. Actitud y comportamiento.

Educar para el medio ambiente y la naturaleza. Respeto.

Educar para las drogas. Prevención.

Educar para el tráfico. Conducción.

Educar para el ocio. Diversión.

Educar para la generosidad como inversión. Solidaridad.

Cuanto ahorraríamos a la sanidad y justicia si se produce esta empatía.

El inmenso y magnifico proyecto de universalizar la educación con un amplio lapso de educación obligatoria es un bien incontestable pero ya es hora de incluir parcelas que cubran las lagunas existentes y redefinir los objetivos de las actuales. Aprobar la asignatura pendiente de la inclusión, en este generoso proyecto obligatorio, de la educación pre-escolar es un activo pendiente.

Con una educación global estaremos en las mejores condiciones de abordar esa posterior especialización que nos garantizará el acceso al mercado laboral y nos hará en su todo competentes en nuestras vidas como seres humanos.

La tarea no es sencilla, un ambicioso proyecto integrador y no excluyente de todas las áreas educativas respetando las diferencias culturales y nacionales haciendo tan importante la parte humanista en su sentido más amplio como la parte técnica necesaria e inevitable. Para que quiero tener si no sé disfrutarlo. Para que quiero saber disfrutarlo si no tengo. Quizás lo más importante, saber disfrutar aunque no tenga. No dar por hecho lo que creemos que se conoce e ignorarlo porque estaríamos enmascarando un conocimiento supuesto pero negado (pasa con la democracia y sus reglas de juego en las nuevas generaciones).

Encajar distintos intereses económicos, financieros, técnicos y culturales es una labor ingente y apasionante de revisión constante, de equipo complejo y multidisciplinar en donde están involucrados todos los sectores de la sociedad.

En esto consiste el determinar él ¿qué? y él ¿cómo?.

La sociedad es sensible a estas carencias y demanda cambios en las parcelas que les afecta directamente y es consciente de la existencia de las otras. La demanda no se manifiesta de forma abrumadora, lo hace en las parcelas en que se ve involucrada y eso diluye la fuerza de la demanda, pero en los ocasionales temas citados en "Educar...", la gran mayoría de los ciudadanos se identificará al menos con alguno.

Hemos recogido lo malo de los países vecinos en un alarde progresista, sustituyéndolo por la amplia base que teníamos aunque insuficiente. Hemos equiparado la cultura a la técnica de manera monográfica y corremos el riesgo de crear individuos algunos superespecializados que no saben ubicar España en un mapa o que no saben que los huevos que comen los ponen las gallinas, ahora sí saben mucho de clonación.

El ancho de miras en la educación básica obligatoria debe ser el mas amplio posible y la profundización, "el zoom", habrá que hacerlo en la especialización.

Paralelamente haría falta una reconversión de los profesionales de la educación en su didáctica y pedagogía y la dotación de recursos técnicos actualizados. Está bien disponer de un acceso universalizado a Internet, pero hay que saber que hacer con ese acceso.

Tenemos desarrollada y vertebrada la parte técnica pero nos hemos olvidado de la parte humanista, que si bien lo técnico también forma parte de lo humanista, no lo es todo. Y como desarrollo humanista no me refiero a alguna declaración de efecto en San Millán de la Cogolla.

Un proyecto nuevo de futuro y cambio bien vale la ilusión y el esfuerzo.

Vale la pena aunque todos sus frutos no los veamos en esta vida.

csl 31/08/01

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