18 de noviembre de 2009

LA EDUCACIÓN


Es cierto que la inversión en educación no puede ser rentabilizada en vida, ni personalmente ni societariamente, pero es necesaria ésta inversión a largo plazo de la manera más rigurosa posible.

También es cierto que los errores cometidos en la educación pasan factura a generaciones y corregirlo es una labor ardua y tenaz que requiere consenso en el tiempo.

La situación actual en el primer mundo occidental nos ha llevado a distraernos al ocuparnos de nuestro bienestar y hemos dejado de atender la educación de nuestros hijos pensando ingenua y cómodamente que las carencias circunstanciales que nosotros tuvimos y una vez superadas con medios eran suficientes para alcanzar los objetivos marcados, y no hemos actualizado la enseñanza tanto en el material didáctico (nada motivante y falto de sentido útil y práctico) como en la formación de los docentes (actitudes y conocimientos). Dilapidados los valores excepto los económicos o convertidos los otros valores a clave económica, el daño está hecho.

No se puede hacer educación al margen de la Sociedad, del modelo de convivencia, es preciso involucrar conscientemente estos elementos, sin ellos el éxito no está asegurado.

La educación podríamos considerarla desde tres objetivos:

Educación para la vida.

Educación para el trabajo.

Educación para el ocio.

La educación para la vida debería contener el aprendizaje para poder alcanzar la mejor vida. Esto conlleva una serie de disciplinas que cumplan este objetivo y no debemos olvidar ninguna.

La educación para la vida era una parcela propia de la familia en la que por su estructura y convivencia, a través de compartir experiencias, ejemplo de vida, correcciones, convivencia, etc; los hijos recibían las referencias que marcaban un modo de hacer y comportamiento. Pero la sociedad ha evolucionado hacia un déficit de tutelaje y nuestros hijos y tutelados en muchas ocasiones campan por su cuenta sin ningún control incorporando sus propias experiencias como referencias. Así experimentamos una falta in crescendo de la educación para la vida por parte de las familias.

Si las familias no pueden ocuparse y queremos seres ciudadanos integrados y felices alguien tendrá que ocuparse de esos objetivos.

Esta parte de la educación debería ser obligatoria para todo ser humano y el conseguirlo marcaría un hito en la evolución del mismo. Los administradores de la sociedad serian los garantes y deberían hacerse constar como derechos fundamentales en las Cartas Magnas.

La educación para el trabajo, es la educación especializada y orientada para formar al ser humano en los conocimientos y técnicas que le permitan ocuparse en esa tarea y obtener los recursos para poder desarrollar su vida. Es el siguiente tramo a partir del cual se desarrolla la mayor parte de la vida del ser humano. Los administradores de la sociedad deberían facilitar al máximo esta etapa educativa. Los receptores de esta educación con la puesta en práctica de la misma aportarían los recursos para atender la educación para la vida, la educación para el trabajo y la educación para el ocio.

La educación para el ocio es el último tramo en el que el ser humano se educa para su última etapa de vida, en el que se le da sentido a la misma a través de actividades acordes a su condición.

csl

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