7 de julio de 2010

El Orgullo Gay



Para los que no somos Gays pero respetuosos con las opciones personales y sexuales de cada uno, el día del orgullo gay lo vemos como una gran manifestación de reivindicación colorista, ruidosa y hasta cierto punto desmadrada en la que, lo que nos enseñan en los medios todo gira en torno al sexo, besos exhibicionistas, desnudos, disfraces, gestos provocadores, etc. como si en un día tuvieran la necesidad de representar toda una variedad de forma de vivir.


Pero el efecto objetivo puede estar entre lo hortera, el mal gusto, la frivolidad, lo innecesario y fuera de lugar que produce al contemplarlo una cierta “violencia” y que da una imagen de juerga total en la que todo vale que hace difícil para el que lo contempla desde afuera que personas que son capaces de tal exhibición puedan asignárseles responsabilidades y normalidades que reclaman.

Apenas asoman las pancartas reivindicativas y eso que van en la cabecera.

Pero siendo un día de celebración explosiva por la represión sufrida, hay otras celebraciones tapadas por los medios en las que se reivindica la normalidad de la vida familiar en la que existe la inteligencia, el respeto, el pudor, la valía personal, la responsabilidad de cada uno, la capacidad de vivir en sociedad y formar una familia con miembros adoptados que salen adelante con dedicación y esfuerzo como cualquier familia. Y que la sexualidad de cada uno se queda en lo intimo y privado, que el pudor y buen sentido, evita su explicitación y menos su exhibición.

Tengo dudas si la manifestación pública aparte del desahogo personal y colectivo tenga otros efectos beneficiosos para la aceptación social del colectivo.

© csl

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