11 de agosto de 2010

Los limites de la publicidad


Conociendo las posibilidades de la publicidad de impactar en las personas y del efecto coercitivo que actúa sobre las mentes, poniendo la libertad individual en entredicho, asistimos impenitentes a sesiones de mensajes publicitarios en las televisiones de hasta 20 minutos por hora, cuando nuestro objetivo es seguir un programa determinado hasta el final y ya sabemos que unos minutos antes del final, tendremos una nueva sesión. Los que viven de ello, radio y tv llaman “consejos”, en plan despiste, con lo mayorcitos que somos para que nos den consejos. La solución tiene que ver con la libertad, si te molesta cambia de cadena, lo de manipular las cabezas y preservar la salud mental ni se menciona.

A los que nos gusta conducir, como dicen los de BMW, fijaros lo que he dicho; nos han quitado las ganas por la amenazas que insistentemente recibimos, no hables por el móvil, no sobrepases el limite de velocidad, no bebas, no … El acojone es total y tienes que ir por la carretera como un profesional, no como un divertimento y no se me interprete mal, uno puede divertirse conduciendo relajadamente disfrutando del aire y del paisaje sin necesidad de hacer mal las cosas, pero la situación actual es de amenaza económica o de cárcel, debemos conducir para trasladarnos de un sitio a otro, porque lo de poder disfrutar conduciendo nos lo han quitado.
Es necesario que hagan unos impactos publicitarios en los que nos muestren la comunicación de noticias luctuosas a los familiares con todo el impacto emocional que supone. Ya nos imaginamos que debe ser algo así, que consiguen además del amedrentamiento, tener mas accidentes por detrás porque se nos agarrotó el pie derecho.
Y es lícito decir que “Belén morirá mañana en un accidente de tráfico”. ¿Como irán muchas Belén a viajar mañana?. No hay límites. Vale todo.

Además de conducir también me gustaba pasear por el campo, por el bosque, hacer un fuego en los muchos hogares que hay en zonas de esparcimiento. Pero, si antes era “si bebes no conduzcas”, ahora es “no hagas fuego que te la cargas”. Se nos acabó asar unas sardinas o jureles, unas chuletas o chorizos. Nos obligan a volver a la tortilla de patata y a los filetes panados. Las campañas son brutales y no les importa que un altísimo porcentaje de los fuegos en el monte sean provocados, y mira por donde estos no van a disfrutar ni de las sardinas ni de las chuletas, nos meten a todos en el mismo cajón y norma universal.
Temo ir por los senderos y caminos porque además soy fumador y aunque caminando no fumo, si por el camino ya hecho se produce un fuego eres un presunto incendiario por llevar un encendedor en el bolsillo. Cuando debía ser un presunto ciudadano que debe ser juzgado si es un temerario o un inconsciente.

Pues si también soy fumador y respetuoso con los que no fuman, pero siento como me constriñen, con una campaña publicitaria que comienza con mensajes amenazantes, “Fumar puede matar”, leo en la cajetilla que tengo a mi lado y otras lindezas, y parece que la cosa no queda ahí sino que van a publicar en las cajetillas imágenes de, pulmones, bocas y otros órganos afectados, acabarán metiéndonos la cabeza en las autopsias de las victimas.
Si hacen falta 20 impactos repetitivos para que el mensaje se grabe en nuestras cabezas, imaginaros el surco que tenemos en nuestra cabeza de vinilo.

¿Sería denunciable jurídicamente el daño recibido por estos excesos?.
Y sería denunciable respirar el aire que respiramos en las ciudades por la contaminación. Sería lícito colocar en las puertas de quien vela por nuestra salud las fotos angustiosas de a quien le han puesto por compañero de por vida una botella de oxigeno, él que se fue a la ciudad para tener una vida mejor, y se encontró con una boina de contaminación permanente encima de la ciudad y le llevó a esta situación.

Esto dentro del mundo consciente, pero hay mucho mas, lo subliminal, de eso sabe mucho Lucía Sutil, doctora en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, que ya nos avanzó en su tesis “Los mensajes subliminales en la publicidad”.

En el ámbito del deporte a nadie escapa que el futbol, por su influencia en la sociedad, se mira por los vigilantes de la convivencia en sociedad con especial atención para evitar la violencia y su efecto mimético, etc. etc., entonces hablamos de fair play y otros consejos pacificadores. Sin embargo nos colocan delante de un anuncio del futbol de alto nivel en el que unos guerreros con alto valor destructivo se defienden o atacan con una violencia inusitada finalizando con la conquista clavando la lanza en el suelo. ?.

No hay límites, ni inteligencia, ni imaginación, ni talento. Vivimos un momento realmente mediocre, pretenden aborregarnos y coartarnos la libertad individual a golpe de norma, real decreto o ley que prohíbe a todos para que de la mano nos despeñemos por el acantilado de lo común, en vez de hacernos responsables de lo que cada uno hace, nos aplican la norma y nos dan de su terapia a todos, cargándose la autonomía individual.
Ya somos mayorcitos para los “consejos”, joder y que consejos.

© csl

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