12 de enero de 2015

El camino equivocado



Tiempos antes del 2001 las actuaciones del mundo occidental con respecto al “mundo oriental”, Islam, fue desafortunado, por lo menos por los sucesos posteriores. Se alentaron personas y organizaciones a demanda de las necesidades, sobre todo de las necesidades del capital económico, se intervino en las políticas internas y externas de países en este sentido, así vemos la evidente contradicción entre aupar a un tal Bin Laden, les suena, facilitándole una organización, una formación y un “cierto prestigio” en su espacio de influencia y todos recordamos, para vergüenza de la democracia y el estado de derecho, como finalizó el episodio.

Sin embargo llegó lo indeseable, la asociación de la ignorancia con el poder. Los Estados Unidos de América eligieron al mediocre George Bush como Presidente y con ello a la gestión de la democracia asomada al y ejemplo del mundo que tuvimos que sufrir primero con una guerra equivocada en base a una gran mentira “armas de destrucción masiva”, la guerra de Irak. Y llegó Septiembre y el día 11 sucedieron los actos más retelevisados y comentados del mundo. Sin duda tremendos. Y no memos tremendas las decisiones que se tomaron posteriormente, sobre todo por sus consecuencias y la falta de contestación, al menos para invocar a la mesura y el matiz, -silencio absoluto y cómplice- por aquellos que hoy posan en primera línea de la pancarta. Se decidió invadir y declarar la guerra al avispero de Afganistán. Hay que decir que la anterior guerra de Irak y la posterior de Afganistán se hicieron con “pompa y boato” en favor de la Democracia y con la bendición de Dios, el Dios de este lado o nuestro Dios. Nadie osó cuestionarlo, advertirlo o criticarlo. Hace ya tiempo que en las discusiones no escuchamos a los interlocutores, y las condenas se realizan en “tiempo real” sin dar tiempo a finalizar las argumentaciones, y ante esto para no plantear ninguna duda mejor no opinar máxime cuando incomodamos al poderoso.

Hay que decir que si hubo una iniciativa mal vendida, con poco recorrido, con un nombre prometedor la “Alianza de civilizaciones”, pero como en las discusiones los atareados e influenciados por el capital actual, asintieron con la cabeza, pero no movieron ni un músculo más. Había muy poco peso mediático y poco oportuno por alguien que, en principio les dio con la puerta en las narices.

Lo cierto es que tampoco hubiera resuelto mucho más, porque cuando soltamos una bomba en Siria y matamos a 60 personas, familias enteras incluidos niños. Las familias que quedan y que quieren a los suyos no pueden olvidarlo ni perdonarlo probablemente en esa generación. Y ¿cree alguien que con más reparto de bombas y miserias pueden arreglar algo?.

Educación para todos, partimos por nuestra parte de una dicotomía excluyente lo nuestro es lo único que vale la pena en nuestra organización social, nuestro Dios, nuestra cultura y nuestra educación. En muchos casos faltamos al respeto de los demás de manera cobarde y amparándonos en valores democráticos.

Podríamos considerar el pensar en el resultado del dolor y de la desesperanza y concluir que eso puede explicar el “suicidio yihadista” que supone ceñirse un cinturón de explosivos y detonarlo en un autobús o en un lugar público.

No hay nada gratis, desde el pensamiento del capital económico que parece que es lo que manda, me entenderán muy bien. Cualquier acto nuestro tiene su repercusión inmediata o en el tiempo. De modo que revisemos lo que hacemos. Y atentos porque se puede pecar por acción y por omisión.

csl.

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