21 de junio de 2017

A la inocencia ya no le ampara el presunto










La presunción de inocencia.
Sin juicio, sin testigos.
La veda parece que se abrió cuando Estados Unidos hizo desaparecer a Bin Laden; se esperaba que la democracia más referenciada del mundo hiciera uso de la separación de poderes y permitiera a la justicia cumplir con su misión pero lo que aconteció fue algo que salió más de las tripas y se convirtió en una ejecución sumarísima; sin justicia, sin testigos libres, ni restos ni residuos, fruto más de la venganza que de la justicia. En aquella ocasión se pudo producir alguna crítica en este sentido, pero se pasó página silenciosa y vergonzante haciendo de las democracias algo un poco sucio; como si uno una vez que invierte en democracia ya se lo tiene ganado, en vez de demostrar la democracia con cada acción, con cada acto. De esta forma se sembró la gran duda de ¿Quién y cómo fue? . Sigue pasando el tiempo y asistimos con una cierta frecuencia a ataques terroristas que son resueltos de una manera expeditiva sin justicia y a veces sin testigos, y tampoco pasa nada, solo pasa la página  dando ya por bueno el suceso y es que uno ya no es presunto. Y si la justicia es realmente un poder dirá algo o ya fue devorada por la tecnocracia como pasó con la economía.

csl.

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