22 de noviembre de 2009

EL ECLIPSE


Érase un mundo de muchos, tantos que no se podían ni contar. Ese mundo se llamaba Universo.

Ellas tenían luz y coqueteaban con su luz desde el amarillo y rojo las de mas edad a las azules y blancas las mas jóvenes. Eran las estrellas. Daban parpadeos y guiños para conquistar a ellos.

Ellos no tenían luz, solo podían reflejar la luz de ellas y competían por reflejar la mayor luz posible.

Ellos no eran nada sin ellas, si les faltaban eran pura oscuridad, por eso giraban embobados alrededor de ellas, también giraban sobre si mismos para que todos ellos se reflejaran.

Eran los planetas.

Así vivían año tras año, todo era perfecto.

Un día uno de ellos se enamoró de la luz de una de ellas y decidió ir hacia ella.

Su luz mas que amarilla era roja. Viajó hacia ella durante mucho tiempo, ansioso por llenarse completamente de su luz, quería hacerse estrella.

Cuanto más se acercaba la luz de ella se hacía mas débil y más roja. hasta que un día la luz que buscaba desapareció, quería ser parte de ella y no lo había conseguido.

Después de tanto esfuerzo el que mandaba en el Universo, le dijo a él – por tu esfuerzo te compensaré y aunque no tendrá luz, se llamará como una de ellas – se llamará Luna, girará a tu alrededor y le pondré una cara que siempre te mirará y la admirarás todas las noches, porque siempre será distinta.

La Tierra que así se llamaba también recibió a el Sol como compañera de la que recibía su luz amarilla.

La Luna se sentía feliz por la admiración que causaba en la Tierra, pero creía que se merecía algo más por su esfuerzo en llegar a su estrella roja desaparecida y así se lo pidió al que mandaba en el Universo. El que mandaba en el Universo después de un tiempo de pensar accedió a lo que la Luna le pedía y le concedió en algunas ocasiones ponerse delante del Sol para que la Tierra lo viese con su forma también de día.

Desde entonces, en algunas ocasiones, vemos al Sol oscurecerse y aparecer con sus cuernos en pleno día como si de la Luna se tratase, mientras la Luna ríe feliz y escondida delante del Sol para asombro de la Tierra.

Por este motivo, en ocasiones, el Sol se hace Luna en pleno día. Así recordamos el intento de la Luna por ser estrella..

csl 110899

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