5 de enero de 2010

TAUROMAQUIA



Después de la demostración de valentía de la niñez a la edad adulta en la Edad del Bronce en la que había que vencer a estos poderosos animales y del divertimento de la época romana, en momentos más próximos tenemos documentado:

Extracto de www.animaturalis.org/840
La tradición de correr a los toros (esta es la forma que desde el siglo XIII encontramos en los documentos) se ejecutaba para festejar bodas, coronaciones, bautizos, victorias en batallas, homenajes fúnebres, canonización de santos, etc... Cualquier ocasión daba lugar a correr toros. Este entretenimiento, solí¬a ser practicado a caballo por la nobleza e imitado a pie por el pueblo llano. En sitios como en la Plaza Mayor de Valladolid y a partir de 1619 en la de Madrid o en el parque de Buen Retiro, se solí¬an practicar torneos medievales donde caballeros se enfrentaban entre sí¬, y más tarde, se soltaban toros que si embestí¬an eran atacados y muertos con lanzas o eran perseguidos por una cuadrilla de jinetes que les clavaban lanzas (juegos de toros y cañas). En estos torneos, cuya finalidad era embrutecer al pueblo, se valoraba el toreo a caballo, que por definición era como lo realizaban los aristocráticos. La acción auxiliar que podí¬an hacer los plebeyos para llamar la atención al toro, no merecí¬a ninguna mención por parte de los cronistas oficiales. Cabe tener en cuenta, que en todos estos espectáculos medievales, se mataban toros, pero también se perdí¬an muchas vidas humanas.
Extracto de www.animaturalis.org/840

Respecto de las corridas de toros actuales:
El espectáculo es a priori mediático y tradicional, es un espectáculo de sangre, es un espectáculo de arte, es un espectáculo de muerte, es un espectáculo de riesgo para la vida del humano, no del toro ya condenado, solo a salvo si su incapacidad de raza, coraje y bravura lo inhabiliten. Colateralmente es un espectáculo que logra que nos ocupemos de mantener vivo, sano y cuidado al toro de lidia. También hay un Hinterland significativo alrededor del mundo del toro y su espectáculo - las Corridas.

La interacción animal – humano en un espectáculo público, en este caso un toro, en la que las normas son impuestas por el humano hasta sus últimas consecuencias; parece entrar en contradicción con los sistemas de protección que nos damos en ámbitos de sensibilización hacia el maltrato y malas practicas hacia plantas y animales y los espectáculos en los que se evidencia una violencia programada, en la que se impone por encima de estos sistemas, la tradición, la categoría de Fiesta Nacional y el estereotipo de identidad turística Nacional así como el mantener una raza de toros bravos que requiere un importante esfuerzo que tiene su compensación en la existencia del espectáculo; todo esto parece excusar cualquier otro argumento.

Distintas sensibilidades toman posiciones sobre la existencia del espectáculo resumiéndolas en una dicotomía “toros si”, “toros no”.

Pero el gris también existe y esta posición podría conciliar dos posturas enfrentadas.

De lo dicho en el párrafo anterior podríamos:
Avanzar y superar el freno de la tradición.
Eliminar del espectáculo la Sangre.
Potenciar el espectáculo del Arte.
Eliminar del espectáculo la Muerte.
Minimizar el riesgo para la vida del humano.
Mantener la crianza y cuidados del toro bravo.
Mantener el Hinterland en el mundo de las corridas.

Podríamos evolucionar la tradición adecuándola a los tiempos presentes.
Si queremos, podemos.
Demos ese paso adelante, de progreso, de integración, sabiendo de donde venimos para alcanzar ese futuro conciliado con el mundo sensible actual.

© csl

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