3 de noviembre de 2015

El Pecado Original





El Pecado original

A pesar de la constatación de vivir en la II Revolución Industrial, de estar inmersos en la Sociedad del Conocimiento, donde las cosas ya no son como eran, donde los cambios afectan a todos los niveles de nuestra vida: el crecimiento acelerado de las ciencias cambia constantemente la interpretación de la realidad, las tecnologías cambian continuamente nuestras formas de incidir en ella, nuestras formas de trabajar, de organizarnos y, como consecuencia, nuestras formas de sentir y actuar. Todo cambia continuamente, hasta la espiritualidad religiosa se tiene que redefinir o morir. Entretanto la espiritualidad laica se concreta y desarrolla, a pesar de esto algunos se empeñan en dotarnos de un pecado original. Este pecado se llama ser Español, y se contrae al nacer ya se sospecha que quienes ejercen esta potestad pudieran ser considerados nacionalistas españoles, y además seguidos por una legión de acólitos que no ceden ni un ápice en sus planteamientos.
Contentos tiene que estar los catalanes que se sienten catalanes o los vascos o los gallegos, a todos desde que nacemos nos han dotado de un pecado original.
Ba. Ba, Ba, todos nacemos españoles y ya no podemos ser otra cosa.
Los que podemos mirar a unos años atrás y en la década de los 70 vimos el final de la dictadura y en la década de los 80 comenzó el desarrollo de muchos puntos de nuestro modelo de vida en común, es decir la democracia. Asistimos a planteamientos que resolvieron lo que hoy consideramos decimonónicos como la separación y el divorcio, lo que antes era para toda la vida ahora con tal de que alguno de los cónyuges lo decida, pues ya puede separarse y con un acuerdo social y económico, divorciarse. A nadie se le ocurriría consultar para obtener consentimiento a la familia, hombre, son gente adulta. Aunque los catalanes deben ser aniñados pues mucha España cree que tiene que decidir sobre ellos.
Pues, ¿Quién quiere convivir o compartir un proyecto con quien no quiere estar con nosotros?, pues seguramente nadie y los que pretender obligar a pesar de todo a convivir juntos, ¿Qué son?...
Hacemos intentos por normalizar las cosas con el mínimo esfuerzo, cuando es preciso, respetar, molestarse y actuar.
Dos ejemplos, la monarquía impuesta y el futuro de los pueblos.
Una reflexión más en "Una vuelta de tuerca",http://proyectohomo.blogspot.com.es/2016/05/una-vuelta-de-tuerca.html
csl.



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