2 de marzo de 2017

¿Que es un algoritmo?

Algoritmo:
A medio camino entre formula y procedimiento.
De repente llegó Harari y nos iluminó con su concepto de algoritmo y nos instó a su compresión como algo primordial en el siglo XXI. Así revalorizamos aquella rutina, aquella disciplina OSI (Organización de Sistemas Informáticos) que en los estudios de informática, considerada una "maría", nos tocó aprender y que ni imaginamos que su comprensión y dominio pudiera tener tanta importancia. Aunque pronto aprendimos que era una buena forma de documentar los procesos, así destacaba el ordinograma, diagrama de flujo.
Veamos como Yuval Noah Harari en Homo Deus define -algoritmo-

"En las últimas décadas, los científicos de la vida han demostrado que las emociones no son un fenómeno espiritual misterioso que solo sirve para escribir poesía y componer sinfonías. En realidad, las emociones son algoritmos bioquímicos vitales para la supervivencia y la reproducción de todos los mamíferos. ¿Qué significa esto? Bueno, empecemos por explicar
qué es un algoritmo. Esto es de gran importancia no únicamente porque este concepto clave reaparecerá en muchos de los capítulos que siguen, sino porque el siglo XXI estará dominado por algoritmos. Puede decirse que «algoritmo» es el concepto más importante en nuestro mundo. Si queremos comprender nuestra vida y nuestro futuro, debemos hacer todos los esfuerzos posibles por entender qué es un algoritmo y cómo los algoritmos están conectados con las emociones.
Un algoritmo es un conjunto metódico de pasos que pueden emplearse para hacer cálculos, resolver problemas y alcanzar decisiones. Un algoritmo no es un cálculo concreto, sino el método que se sigue cuando se hace el cálculo. Por ejemplo, si queremos calcular la media entre dos números, podemos usar un algoritmo sencillo. El algoritmo dice:
«Primer paso: suma los dos números.
Segundo paso: divide la suma por dos».
Cuando los números son 4 y 8, se obtiene 6. Cuando son 117 y 231, se obtiene 174.
Un ejemplo más complejo es una receta de cocina. Un algoritmo para preparar una sopa de verduras podría decirnos:
1. Calienta media taza de aceite en una cazuela.
2. Trocea cuatro cebollas.
3. Fríe la cebolla hasta que esté dorada.
4. Corta tres patatas a dados y añádelos a la cazuela.
5. Corta una col en juliana y añádela a la cazuela.
Y así sucesivamente. Podemos seguir el mismo algoritmo decenas de veces, empleando cada vez verduras algo distintas y obteniendo por lo tanto una sopa ligeramente distinta.
Pero el algoritmo sigue siendo el mismo.
Por sí misma, una receta no puede hacer sopa. Se necesita una persona que lea la receta y que siga la serie de pasos que se prescriben. Pero sí es posible fabricar una máquina que incorpore este algoritmo y lo siga de forma automática.
Entonces solo se necesita proporcionar agua, electricidad y verduras a la máquina, y esta hará la sopa por su cuenta. No hay por ahí muchas máquinas de hacer sopa, pero probablemente el lector esté familiarizado con máquinas que expenden bebidas. Dichas máquinas suelen tener una ranura para las monedas, una abertura para los vasos e hileras de botones. La primera tiene botones para café, té y cacao. En la segunda aparecen los rótulos: «Sin azúcar», «Una cucharadita de azúcar»,
«Dos cucharaditas de azúcar». En la tercera fila los rótulos rezan: «Leche», «Leche de soja», «Sin leche». Un hombre se acerca a la máquina, inserta una moneda en la ranura y presiona los botones que rezan «Té», «Una cucharadita de azúcar» y «Leche». La máquina se pone en marcha y sigue un conjunto de pasos preciso. Hace caer una bolsita de té en un vaso, vierte agua hirviendo, añade una cucharadita de azúcar y leche y, voilà!, aparece un bonito vaso de té. Esto es un algoritmo.
Durante las últimas décadas, los biólogos han llegado a la firme conclusión de que el hombre que pulsa los botones y bebe el té es también un algoritmo. Un algoritmo mucho más complejo que la máquina expendedora, sin duda, pero un algoritmo. Los
humanos son algoritmos que producen no vasos de té, sino copias de sí mismos (como una máquina expendedora que, después de pulsar la combinación adecuada de botones, produjera otra máquina expendedora).
Los algoritmos que controlan las máquinas expendedoras funcionan mediante engranajes mecánicos y circuitos eléctricos. Los algoritmos que controlan a los humanos operan mediante sensaciones, emociones y pensamientos. Y exactamente el mismo tipo de algoritmos controla a cerdos, babuinos, nutrias y gallinas. Yuval Noah Harari. Homo Deus.
Evidentemente Harari asocia el algoritmo como la resultante del estudio de las sensaciones, emociones y pensamientos, de los intangibles, que servirá entre otras cosas para replicar o emular estas emociones. Brillante sin duda.
Según estos planteamientos, expongo a continuación un ejemplo de diagrama de flujo que explica los procesos que hacen funcionar un reloj digital, abierto a otros procesos incorporados en ese dispositivo, como alarma despertador, cronometro, calendario, etc.



csl.

1 comentario:

  1. Entre fórmula y procedimiento; y digo procedimiento porque hay que diferenciar entre protocolo que implicitamente es mas que un procedimiento, es una comunicación en dos direcciones y procedimiento que es una lista de tareas en un orden que hay que ejecutar.

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