lunes, 5 de diciembre de 2016

Omnívoros, Vegetarianos y Veganos


Los seres humanos somos omnívoros es decir más o menos comemos de todo (hidratos de carbono, grasas y proteínas de origen vegetal y animal).

Sin embargo algunos de ellos se declaran comprometidos a renunciar a una parte de su ingesta por cuestiones voluntarias basadas en cuestiones de salud como los vegetarianos que consideran más saludable llevar una dieta basada en vegetales, reduciendo al máximo la ingesta de proteínas de origen animal, evitando de este modo los productos tóxicos generados por nuestro propio organismo debido a la eliminación del exceso de proteína.

En cambio los veganos se niegan a la ingesta de cualquier producto de origen animal por cuestiones, no necesariamente de salud sino por cuestiones éticas que desembocan en procesos psicológicos similares a los provocados por situaciones de tipo “no me puedo comer a mi propia mascota”.

La información de referencia podría ser la siguiente:

Los seres humanos somos seres omnívoros en nuestra alimentación por tanto estamos en condiciones y de alguna manera precisamos para nuestro desarrollo comer de “todo” (Hidratos, Grasas y Proteínas), si bien lo deseable es poder comer poca cantidad de todo ello.

La cuestión es que como es muy difícil de calcular las necesidades exactas diarias de cada componente del todo, pues es fácil que en el momento de abundancia en el que vivimos tengamos excesos de alguno de esos componentes, así, nuestro organismo resuelve los excesos de hidratos, azucares convirtiéndolos en grasa y almacenándola en nuestro cuerpo para que cuando la precisemos esté disponible, lo mismo hace con el exceso de grasa. Sin embargo con la proteína no sucede lo mismo, porque no tenemos almacén para el exceso de proteína, utilizamos la necesaria y el exceso lo tenemos que eliminar en forma de compuestos nitrogenados con un alto grado de toxicidad y esfuerzo energético a través del hígado y otros órganos.

Como consecuencia de esto lo aconsejable es ingerir la cantidad de proteína más ajustada a nuestras necesidades para evitar el exceso, lo que conlleva a recomendar el hecho vegetariano y a matizar el vegano. En todo caso lo aconsejable es ingerir de todo en poca cantidad sin excluir  ningún alimento. Pero cada adulto en el buen uso de su libertad puede tomar la decisión de alimentarse como considere, siempre y cuando conozca los riesgos que supone excluir algunos alimentos.

También hay que decir que existe una cuestión transversal de lo vegetariano y vegano que afecta a lo sostenible y medio ambiental, que es la reducción de emisiones de CO2 y metano al dejar de consumir animales herbívoros. 

No es lo mismo obligar a una comunidad a ser contra natura vegetariana o vegana que declararse omnívora y permitir a cada uno que decida su opción.

csl.



lunes, 14 de noviembre de 2016

A propósito de USA




14/11/2016.- Momento oportuno para publicar y recordar este articulo Extraído de YES! magazine, verano 2006.
El poder de las historias

Durante 5.000 años, la clase dominante ha cultivado, premiado y amplificado las voces de aquellos cuentacuentos cuyas historias afirman la rectitud del Imperio y niegan el superior potencial de nuestra naturaleza para vivir en paz y en cooperación. Siempre ha habido entre nosotros personas que sienten las posibilidades de la Comunidad de la Tierra, pero sus historias han sido marginadas o silenciadas por los instrumentos de intimidación del Imperio.
Las historias repetidas incesantemente por los escribas del Imperio se vuelven las historias más creídas. Las historias con mayor potencial para la esperanza pasan desapercibidas o desatendidas y aquellos que disciernen la verdad son incapaces de identificarse y apoyarse mutuamente en la causa común de decir la verdad.
Afortunadamente, las nuevas tecnologías de comunicación están rompiendo este patrón. A medida que los que cuentan la verdad llegan a un público más amplio, los mitos del Imperio se vuelven más difíciles de mantener.
La lucha por definir las historias culturales imperantes define en gran medida la política cultural contemporánea en los Estados Unidos. Una alianza de extrema derecha de plutócratas, elitistas, corporativos y teocráticos religiosos han ganado el control del discurso político en los Estados Unidos, no por la fuerza de sus números que son relativamente pequeños, sino mediante el control de las historias por las que la cultura imperante define el camino a la prosperidad, la seguridad, y el sentido de las cosas.
En todos los casos las versiones de estas historias apoyadas por la extrema derecha afirman las relaciones de dominación del Imperio. La historia de la prosperidad imperial dice que una economía en eterno crecimiento beneficia a todos. Para hacer crecer la economía necesitamos gente rica que pueda invertir en empresas que crean puestos de trabajo. Por lo tanto, debemos apoyar a los ricos mediante la reducción de sus impuestos y eliminando las regulaciones que crean barreras a la acumulación de riqueza. También debemos eliminar los programas de bienestar social con el fin de enseñar a los pobres el valor de trabajar duro por los salarios que ofrece el mercado.
La historia de la prosperidad imperial habla de un mundo peligroso, lleno de delincuentes, terroristas y enemigos. La única manera de asegurar nuestra seguridad es a través de grandes gastos militares y policiales para mantener el orden por la fuerza física.
La historia imperial del sentido de las cosas refuerza a las otras dos, con un Dios que premia la rectitud con riqueza y poder y que manda a los ricos gobernar a los pobres. El sufrimiento de estos últimos es un justo castigo divino por sus pecados. Todas estas historias sirven para alienarnos de la comunidad de la vida y negar el enorme potencial positivo de nuestra naturaleza, al tiempo que afirman la legitimidad de la desigualdad económica, el uso de la fuerza física para mantener el orden imperial, y la rectitud especial de los que están en el poder. No es suficiente, como muchos están haciendo en Estados Unidos, con debatir los detalles de las políticas fiscales y educativas, o alcanzar acuerdos sobre presupuestos, guerra y actividades comerciales en busca de una agenda política positiva. Tampoco es suficiente elaborar consignas atractivas para las grandes masas cuyo objetivo es ganar las próximas elecciones o el debate político.
Tenemos que inculcar en la cultura dominante las historias de la Comunidad de la Tierra. Así como las historias del Imperio alimentan una cultura de dominación, las historias de la Comunidad de la Tierra fomentan una cultura de colaboración.
Afirman el potencial positivo de la naturaleza humana y muestran que alcanzar la verdadera prosperidad, seguridad y sentido depende de la creación de comunidades vibrantes, solidarias, vinculadas entre sí que apoyen a todas las personas en la realización de su humanidad plena.
Compartir la alegría de nuestras posibilidades humanas a través de la palabra y la acción es quizás el aspecto más importante de la Gran Obra de nuestros tiempos.
Cambiar las historias imperantes en los Estados Unidos puede ser más fácil de lograr de lo que podríamos pensar. A pesar de las aparentes divisiones políticas, ciertos sondeos en los EE.UU. revelan un sorprendente grado de consenso sobre cuestiones claves. El ochenta y tres por ciento de los estadounidenses cree que, como sociedad, Estados Unidos está centrado en prioridades equivocadas. La gran mayoría querría dar más prioridad a los niños, a las familias, a las comunidades y a un medio ambiente sano. Los estadounidenses también quieren un mundo que ponga a las personas por delante de las ganancias, los valores espirituales por delante de los valores financieros, y la cooperación internacional por delante de la dominación internacional. Estos valores de la Comunidad de la Tierra son de hecho ampliamente compartidos por conservadores y liberales.
Nuestra nación está en el camino equivocado no porque los estadounidenses tengan valores incorrectos. Está en el camino equivocado por vestigios de instituciones imperiales que le están otorgando un poder irresponsable a una pequeña alianza de extremistas de derecha que se autodenominan conservadores y que alegan apoyar los valores familiares y las  comunidades, pero cuyas políticas económicas y sociales preferidas constituyen una guerra cruel contra niños, familias, comunidades y el medio ambiente.
La particular capacidad humana para la reflexión y la elección intencional conlleva una responsabilidad moral de cuidarnos los unos a los otros y de cuidar el planeta. Nuestro deseo más profundo es, de hecho, vivir relaciones basadas en el amor. El deseo por vivir en familias y comunidades amorosas es una latente fuerza unificadora muy poderosa y un fundamento potencial para una coalición política ganadora dedicada a crear sociedades en las que las personas puedan desarrollar su más alto potencial.
En estos tiempos turbulentos y a menudo atemorizantes, es importante recordarnos a nosotros mismos que tenemos el privilegio de vivir en el momento más emocionante de toda la experiencia humana. Tenemos la oportunidad de alejarnos de Imperio y abrazar la Comunidad de la Tierra como una elección colectiva consciente. Nosotros somos los que hemos estado esperando.
Extraído de YES! magazine, verano 2006.
Pues si, para extraer muchas consecuencias.
csl


viernes, 28 de octubre de 2016

Los posibles efectos del café para todos.



Oct.2016.-
Contemplando la trayectoria descrita por las acciones y postulados del PSOE desde hace prácticamente un año observo un hecho muy significativo, que para mí se ha colado entre el mucho ruido y confusión, aunque pasado el tiempo parece que se aclara.
Entiendo el “café para todos” como el regalo realizado a las comunidades autónomas en España, excepto a las nacionalidades de Galicia, Cataluña y Euskadi, equiparándolas en un afán de igualar y contentar a todos. Tengamos en cuenta que en aquella ocasión estábamos intentando pasar de una dictadura a una democracia; y como tal casi todo valía y era fácil convencer “por el interés general y objetivo último”.
Lo que nació con las mejores intenciones se fue desarrollando pervirtiendo los orígenes y su espíritu en función del responsable de turno, así vimos cadenas autonómicas de TV. replicando y duplicando a las cadenas principales por el simple hecho de desarrollar su propia comunidad, convirtiendo en excesos muchas actuaciones que pronto la crisis descubrió. Hasta tal punto era la igualdad que más de una nueva comunidad tuvo que diseñar su bandera y algunas tentaron hasta crear un himno, vaya ya que hablamos de café algo muy, pero que muy descafeinado. A la hora de la verdad ya se ve cuál es su bandera, su himno y su nacionalidad. Pero ¡quítenle ahora lo conseguido!
Y hace más o menos un año, el PSOE fue colando como “líneas rojas” en las negociaciones y ante el empuje de las reivindicaciones catalanas; el que con los nacionalistas nada. Al final queda lo que queda y vemos a autonomías sobrevenidas, defendiendo y criminalizando las reivindicaciones de los legítimos nacionalistas, autonomías o regionalidades como Extremadura, Castilla la mancha, Aragón, Andalucía, etc. Son ellos u no otros los que vetaron un hipotético gobierno alternativo, pues no iban a tratar con catalanes, vascos o gallegos, no vaya a ser que se descomponga su verdadera nacionalidad y este hecho es el que impidió lograr algo progresista.
Si, también el cantamañanismo y bisoñez de Podemos tuvo algo que ver. La marcha atrás siempre es complicada y difícil y en eso consiste desdecirse, otras opciones es dejar que pase el tiempo, y que nuevos acontecimientos se superpongan y tapen aquellas miserias tan incomodas.
csl.



jueves, 27 de octubre de 2016

Autosuficiencia y autoabastecimiento




Basado en John Seymour y su publicación "La vida en el campo".
Dice John Seymour, autosuficiencia no es retroceder a un pasado idealizado en el que las personas se afanaban por conseguir los alimentos por medios primitivos.
Autosuficiencia es el progreso hacia una nueva y mejor calidad de vida. Hacia una vida que devuelve al trabajo el aliciente y la iniciativa diaria, con sus éxitos y sus tremendos fracasos; al fin y al cabo la tercera parte de nuestra vida la pasamos trabajando. Significa la aceptación plena de una responsabilidad por lo que se hace o se deja de hacer y una de las mayores compensaciones es la alegría que nace de ver todo el desarrollo de cada tarea, desde sembrar el propio trigo a comer el pan; desde plantar un campo para forraje para cerdos hasta cortar una loncha de tocino.
Autoabastecimiento no es retroceder a un nivel de vida más bajo. Al contrario es la lucha por conseguir un nivel de vida más alto, alimentos buenos, frescos y orgánicamente desarrollados, una vida grata en un ambiente agradable. La salud corporal y la paz mental que nacen de un trabajo duro y variado al aire libre.
A finales de la década de los 1970, el foco pudiera ser la autarquía. Hoy, en 2016 el foco es la autarquía como defensa personal, pero la labor colectiva de concienciación de la sociedad para frenar la superpoblación, el deterioro ambiental y el consiguiente peligro de la vida futura. Y por desgracia el pico del petróleo llegó y ya estamos por la pendiente descendente de donde nunca nos recuperaremos.
¿Estaremos preparados para soportar las situaciones extremas que nos esperan?
csl.

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